¿PODEMOS PARAR el bullying, por favor?

Hoy quiero contaros la experiencia que he tenido esta mañana.

Me he levantado dispuesta a recorrer la ciudad y con el propósito de andar y andar. En una pequeña plaza por la que he pasado estaba una señora muy mayor y bastante menudita sentada en un banco, con su barra de pan para darle de comer a las palomas.

La señora me observaba fijamente y pensé “Me apuesto cualquier cosa a que me va a hacer un comentario sobre mi peso”. Estaba convencida de que lo iba a hacer porque ya me conozco esa mirada. He tenido numerosos encuentros con mujeres mayores que parecen tener una gran preocupación por el físico y peso de otras personas, aunque no las conozcan de nada, y son siempre muy elocuentes al expresarlo: “Tienes que dejar de comer, ¿eh?” , escucho que me grita desde su cómodo banco.

¡¡Booomba va!! Esto me enfureció, como podréis imaginar. Una parte de mí tenía TANTA rabia (“¿Dónde se deja la gente los modales? ¡¿Qué coñ…?!” ) que se me pasaron por la mente, como varios flashbacks, todos los momentos en los que me había pasado algo similar en mi vida. Pero otra parte de mí quiso hablar con ella sobre lo que acababa de pasar.

Así que me fui directa hacia ella. La miré muy fijamente y, con mucha tranquilidad, le dije:

“Y usted no debería decirle a la gente lo que tiene o no tiene que hacer”.

No perdí la compostura en ningún momento.

El diálogo que se entabló en ese momento fue algo así:

Mujer mayor: No, hija, pero no puedes estar tan gorda. No es bueno para tí.

Yo: Claro, porque eso yo no lo había pensado nunca. No creo que usted piense muy a menudo en cómo puede afectar a otra persona con sus palabras. Puede hacerle daño a mucha gente.

Mujer mayor: Tienes razón. No debería haber dicho nada.

Yo: Sé que no tiene usted malas intenciones, pero es algo tan sumamente irrespetuoso y tan obvio que no me está ayudando de ningún modo.

Mujer mayor: Pero, seguro que comes mucho, ¿a que sí?

Yo (respirando profundamente): A veces sí, a veces no. A los 9 años ya empecé con dietas y sólo comía verduras y todo a la plancha, pero nunca conseguí llegar a mi peso ideal… y era una esclava de “estar delgada”, nunca me sentí bien.

Mujer mayor: Bueno, en ese caso haces otra dieta, y ya está.

Yo: No voy a hacer ninguna dieta. ¿Se ha parado a pensar en que igual soy feliz así?

Mujer mayor: No, no es bueno ni sano para tí.

Yo: Mis análisis médicos no dicen eso. Todos mis niveles están más que correctos. De hecho, están mucho mejor que los de muchas personas que son más delgadas que yo. No digo que no tenga que adelgazar, pero estoy perfectamente sana.

Mujer mayor: Pero no es bueno para tus rodillas. Mi hijo perdió mucho peso andando por las mañanas.

Yo: Eso es genial. El ejercicio es magnífico. De hecho, de eso vengo yo precisamente.

Mujer mayor: Oh, eso está muy bien.

(Sé perfectamente que muchos de vosotros estaréis pensando, a estas alturas, que es absurdo mantener una conversación como ésta. Yo también lo pensé en un momento dado, pero QUERÍA seguir hablando con ella, para profundizar más.)

Yo: ¿Sabe usted? Hay algo MUCHO más importante que hacer dietas y hacer ejercicio, y es mirar un poco hacia dentro, hacia las emociones. Porque nuestras emociones son las que dictan nuestra vida, lo que hacemos o dejamos de hacer.

Mujer mayor: ¡Por supuesto! Las emociones son súper importantes. Una persona puede sentirse muy insatisfecha con su vida, por ejemplo.

Yo: Claro que sí. Y si estoy insatisfecha con mi vida…puede que me de por comer, o por el alcoholismo, o por muchas otras cosas…para llenar ese vacío, por ejemplo.

Mujer mayor: Sí. El marido de mi hija se fue con otra. Tiró a la basura 21 años de matrimonio y dejó a 2 hijos sin padre. Si yo fuera uno de esos 2 niños, odiaría a mi padre por el resto de mi vida, ¡para mí habría muerto!

Yo: Lo siento por su hija.

(Un grupo de chavales pasaba en ese momento de vuelta de un after que había cerca. Estaban borrachos y algunas de las chicas llevaban faldas súper cortas)

Mujer mayor (mirándolas con desprecio): ¿Te puedes creer que alguien se vista así? No me gusta la época en la que vivimos. Cuando yo era joven y me casé con mi marido, fui virgen hasta el matrimonio. Yo no sabía cómo se metía aquello, ni tampoco si iba a caber entero, o si se iba a tronchar cuando entrara…¡Por favor, si yo no supe lo que era el clítoris hasta que tuve mi tercer hijo! ¡Y tuve 4!

(En ese momento las dos empezamos a reírnos. Me empezaba a caer bien la mujer.

La conversación se estaba desplazando poco a poco y ella me iba contando cosas sobre sus hijos e hijas, sus infortunios, las cosas que no le gustaban de la vida moderna, cómo el ganar mucho dinero había corrompido a su otro hijo, que había engañado a su mujer y casi la abandona, pero se arrepintió y ella le perdonó. Esta mujer tenía muchísimas creencias limitantes sobre el dinero y sobre muchas otras cosas. No discutí con ella sobre el tema…No tenía motivos para hacerlo. Además, si lo hubiera hecho aún seguiría allí hablando con ella

Estaba preocupada; le preocupaba su familia y le preocupaba mi físico, aunque yo era una completa extraña. Puede que estuviera aburrida. Quizás se sentía sola.)

Mujer mayor: ¿Sabes? No debería haberte dicho eso. Pero veo que tienes una cara preciosa, eres muy agradable y muy joven…¡es una pena que estés tan gorda!¿Y qué me dices de los chicos? ¿Te hacen caso?

Tenía una sonrisa un tanto hiriente cuando hizo esta pregunta. Yo le respondí con otra sonrisa:

Mi novio tenía un trabajo en su pueblo que no le pagaba demasiado. También tenía otros trabajos temporales que le salían. Cuando a mí me dieron la noticia de que me contrataban por dos temporadas con un sueldo bastante bueno, se lo dije – aquí ella ya estaba preparándose para decirme lo mucho que sentía que no estuviéramos juntos cuando yo continué- ¡y él decidió dejar aquello y venirse conmigo! Creo que puedo decir, con cierta certeza, que nos queremos mucho y que los dos estamos muy contentos de poder pasar nuestro tiempo juntos.

Mujer mayor (visiblemente sorprendida): ¡Oh!

Yo: Realmente, él cree en mí y quiere verme, ante todo, feliz…él es un mayor apoyo para mí que yo misma, la mayoría de las veces. Estoy trabajando precisamente en eso…en quererme yo más.

Mujer mayor: Eres buena persona.

Yo: Usted no tiene que sufrir por mí. ¿Cómo se llama?

Mujer mayor: Ester.

Yo: Ester es un nombre muy bonito. Encantada, Ester. Soy Lara

Ester: ¡Qué nombre tan bonito!

Yo: Gracias Ester. ¿Sabe usted? Muchas personas me han llamado gorda en mi vida.

Ester: ¿ves?

Yo: ¿Sabe usted lo que pensé cuando me gritó antes? Pensé “No le hagas caso a la vieja, Lara”

Ester: Eso tendrías que haber hecho.

Yo: Pero quería hablar con usted. Muchas personas me hubieran dicho que a nadie le merece la pena hablar con gente como usted.

Ester: Ya…y tendrían razón.

Yo: Pero quería hablar con usted para hacerle saber cómo me ha hecho sentir. Usted no lo sabe, pero si me hubiera hecho ese comentario hace 2 ó 3 años, probablemente me hubiera ido a casa con un cabreo descomunal, habría llorado, muy probablemente, de impotencia, y luego me habría vuelto a cabrear muchísimo.

Ester (sorprendida): ¿En serio? No hombre…

Entonces me quedó bastante claro que igual esta mujer se había sentido poco escuchada en su vida, ya que no se podía creer que sus palabras hacía mí me pudieran impactar tanto. Y, además, me lo había dicho de forma muy directa antes cuando respondió…”Eso tendrías que haber hecho, no escucharme”.

Ester: Eres muy maja. No prestes atención a lo que te he dicho. No debería haberlo dicho. Tú, aunque fueras el triple de lo que eres ahora, no me importaría. ¿Por qué tendría que importarme?…es sólo que veo que eres bonita y muy joven y me da pena.

(Un poquito de contradicción, pero se estaba disculpando a su manera)

Yo: Tengo 28 años. No estoy aquí para darle lecciones, claro.

Ester: Fíjate, yo tengo 82. La misma edad, pero al revés.

Yo: ¿Sabe usted? Yo quería hablar con usted, no para darle lecciones, pero para que usted supiera el daño que le puede hacer a la gente al comentar sobre su físico, sin saber siquiera si tienen un problema hormonal, emocional, una depresión,… ¡usted no sabe nada de sus vidas! Ya sé que lo hará usted con buena intención, pero eso jamás ayudará a nadie como usted cree que ayuda. De hecho, en el 99% de los casos, por no decir en el 100%, tendrá el efecto TOTALMENTE contrario.

¿Sabe usted que yo he perdido 3 kilos en dos semanas simplemente por centrarme en mis emociones, sin hacer dieta ni ejercicio ni nada? Hay muchísimas más cosas dentro de nosotros que las que se ven a simple vista.

Ester: Ah,¿si?, ¿3 kilos? A ver si sigues…

Yo: Por eso mismo le estoy diciendo…usted no sabe si la persona YA está cuidándose y cuando le lanza ese comentario, hace que piensen “¿Y me merece realmente la pena hacer el esfuerzo?” o “¿En serio se van a meter conmigo ahora que estoy motivada poniéndole remedio?”, cosa que me ha pasado a mí en varias ocasiones, y es muy desalentador…o a lo mejor simplemente irritias tantísimo a esa persona, que se va a casa sintiéndose fatal, de manera totalmente gratuita e innecesaria.

Yo pienso seguir perdiendo peso de esa manera…sin obsesionarme con las dietas y el ejercicio…eso ya vendrá solo cuando arregle mis emociones, porque me apetecerá cuidar de mí misma.

Ester: Espero que lo consigas.

Yo: ¡Uy! No espere usted, tranquila. Lo VOY a conseguir.

(Ella sonrió. A mí no me salió la sonrisa en ese momento)

Ester: ¿Sabes? Me da vergüenza haberte dicho eso. Si le cuento a mis hijos lo que me ha pasado contigo…¡me ponen verde! Así que no les voy a decir nada.

Yo: ¡No, hombre! Al revés…cuéntales todo lo que pasó…y que, al final, hablamos de un montón de cosas y compartimos una media hora interesante.

Ester: De verdad que lo siento, hija.

Yo: Si yo sé que usted lo dice con buena intención, Ester. Pero le voy a pedir una cosa…la próxima vez que vaya a gritarle a alguien una frase tan desagradable, piense primero en cómo les hará sentir. Puede herir muchísimo a alguien con sus palabras.

Ester: Eres, de verdad, una buena persona. Espero que consigas tu trabajo. -Yo le había contado que tengo audiciones para un trabajo fijo, y ella me había contado que colaboraba asiduamente en la iglesia, en Cáritas y en muchos sitios más… (a parte de sus aportaciones totalmente desinteresadas a personas extrañas, a quienes recetaba fórmulas mágicas para elevarles el espíritu, a base de gritos dietéticos…)

Yo: Ester, si consigo el trabajo, me pasaré por aquí más a menudo, para que podamos charlar más.

Ester: Muy bien, yo vivo ahí (me señala su casa). Ha sido un placer conocerte, Lara. Cuídate y ¡mucha suerte!

Yo: ¡Cuídate, Ester! Y encantada de conocerte, también.

Esto es todo lo que recuerdo de la conversación. Fue bastante dura. Muchos señores y señoras mayores, y no tan mayores, aquí en España hacen lo que Ester, se dedican a entrometerse en la vida de los demás. No son conscientes del daño que hacen. Siempre hablamos de que la juventud no tiene respeto. ¡Pero vaya con el respeto de la tercera edad!

He recibido millones de comentarios, consejos  y preguntas sobre mi peso a lo largo de mi vida, y siempre, sin excepción alguna, he salido de todas esas interacciones sintiéndome avergonzada de mí misma, más acomplejada, exhausta de querer “explicarme” y/o “defenderme”, a menudo contra gente que sólo te ve como una gorda sin voluntad, me he sentido agredida y tremendamente enfadada con ellos, y también conmigo misma, por no saber poner las cosas en su sitio y darme MI importancia y lugar en mi propia historia. Y todo esto incluye, POR SUPUESTO, a amigos y familiares que me han contribuído a engordar este tema.

Le dije a Ester que quería hablar con ella porque quería que supiera todo esto y porque pienso que cualquier persona, por mayor que sea, puede cambiar. No importa la edad. Y Ester ha sido un clarísimo testimonio de esto mismo, de una persona que rápidamente, y olvidándose de su orgullo, me pidió perdón varias veces por su falta de tacto. Puede que Ester olvide esta historia mañana mismo, o quizás la recuerde mucho tiempo…¿Quién sabe?…O puede que incluso le cuente nuestro encuentro a sus amigas, y de esa manera ayude a crear una mayor conciencia social sobre este tema.

Pero, lo más importante es que, fue mi manera de FINALMENTE apoyarme a mí misma. Por todas aquellas veces que me he fallado al dejarme mangonear de esta manera, dejando que la gente opinara y me zarandearan sin que yo hiciera nada por evitarlo.
En esas ocasiones estaba, indirectamente pero de manera muy clara, mandándome un mensaje a mí misma que decía “Tienen razón. Eres gorda, ¿qué quieres? Es normal que la gente comente…¡Te lo mereces!”. Todos esos mensajes eran los que me calaban profundo, ¡sin yo saberlo!, cuando me perdía el respeto al no “defenderme”.

Es desolador.

Simplemente hoy decidí que no quería seguir siendo mi peor enemiga.

Nunca pretendí pelearme con esta mujer. Pero no me iba a ir sintiendo que no había hecho nada para parar este… ¡Bullying!

No sé cómo reaccionaré si esto pasara de nuevo, pero me gustó la conversación con Ester. Ella se abrió a mí, yo me abrí a ella. Llegué a ver un lado de ella que no pude ver al principio, y comprendí algo mejor de dónde venía ella y de dónde provenían sus comentarios. Pero, lo más importante de todo, me planté y luché por mí misma, con respeto y amor.

Para todas las pequeñas Laras que alguna vez se sintieron fatal y abusadas verbalmente.

P.D: Muchas personas que nunca han tenido problemas de sobrepeso no comprenderán ni la mitad de las emociones de las que hablo aquí. Otras muchas sí que lo harán, independientemente de su peso. Pero, al final del día, lo importante es que tú mismo/a te comprendas y te quieras. Y para eso tenemos toda la vida.

-Rakubaba

¿Tienes insomnio? Prueba esto…

La entrada de hoy va dedicada a tod@s aquell@s que sufren de insomnio o que tienen problemas a la hora de conciliar el sueño.

Para las personas que sufren con este problema, el momento de irse a la cama puede ser más un factor de estrés que un placer. Muchos, ya de antemano, se visualizan dando vueltas en la cama durante varias horas, un día más, dándole vueltas a lo que el/la jefe/a dijo, a aquel suspenso de su hijo, aquella llamada que no quiere hacer pero debe hacer, aquellas facturas acumuladas que tendría que haber pagado ya…¿a quién no le estresa eso?

¡Muchas preocupaciones! Y todas justificadas, todos motivos que quitan el sueño a cualquiera. Pero… ¿qué solucionas agobiándote a la hora de dormir?

“Claro, es fácil decirlo”, pensarás.

Por eso quiero traeros esta meditación de Brad Yates con subtítulos que he añadido en castellano. Genial y muy divertida, como siempre.

No me enrollo más, que es tarde y hay que dormir.

Dulces sueños,

-Rakubaba

P.D: Y a los que no queráis leer subtítulos os dejo el vídeo de Montse Ceide sobre el tapping para el insomnio. A Montse ya la hemos mencionado en anteriores entradas. Si queréis saber un poco más de ella y ver más vídeos suyos, podéis hacerlo pinchando aquí.

Sin más, os dejo en buenas manos.

Perder peso sin perderte el respeto

El tema de la pérdida de peso es muy importante para mí.

A los 9 años, después de un reconocimiento médico en el colegio, informaron a mis padres de que tenía sobrepeso y debían hacer algo al respecto.

Recuerdo ese momento, y con mucha preocupación. Sobrepeso. Yo tenía un grave problema. Así lo viví yo.

Obviamente, esto era una realidad. Yo tenía kilos de más. De pequeña era una de esas chicas que se desarrollan muy pronto. Con 9 años yo era de las más altas de la clase, y estaba gordita. Ahora, viendo fotos de esa edad, veo que lo que tenía eran simplemente unos kilos de más, tampoco demasiados. Por supuesto, era algo que debía solucionar, pero no era nada alarmante.

Esto lo puedo decir ahora pero no podía decirlo entonces. Para mí aquello fue una bomba. Ese diagnóstico era muy grave. Era gorda; más alta, más grande y más gorda que el resto de las niñas de mi clase. Era un gran problema, una gran carga.

Ese sentimiento siguió conmigo durante toda mi vida, hasta el día de hoy.

Claro está que yo seguí con mi vida, intenté sobreponerme. Conseguí sentirme bastante bien conmigo misma, dentro de que yo era gorda.

El tono en el que estoy hablando aquí es el tono con el que yo me hablaba a mí misma. Lo que aquí pretendo reflejar es la situación que yo vivía, emocionalmente, físicamente y mentalmente.

Como yo era gorda, muchas cosas se me pasaban por la mente:

-No voy a gustarle a nadie

-Por lo tanto adoptaré el papel de “gordita simpática”

-Quiero perder peso para que tod@s flipen conmigo, para ser una chica diez e impresionarlos a tod@s

-Pero me niego a perder peso para que me quieran más

-Me tienen que querer como soy

-Pero yo no me quiero así

-Cuando encuentre a alguien que me quiera así significará que me quiere de verdad

-Pero yo sigo sin quererme

Este es un resumen básico de algunas de las ideas que pasaban por mi cabeza.

Realmente yo no quería perder peso, ya que me hervía la sangre al pensar que me aplaudirían cuando fuera más delgada, más guapa.

¿Por qué tengo que adelgazar? ¿Para ser una mejor versión de mí misma? ¿Para gustar más? ¿Por qué es ese el canon de belleza? Ojalá hubiera nacido en otra época, donde tener kilos de más era síntoma de salud.

Luego estaban las personas que me decían “No es por belleza, es por salud”. Sin embargo nunca tuve ni he tenido, a día de hoy, ni azúcar  ni colesterol, y todos mis niveles en todas las analíticas eran normales. Era muy flexible y ágil.

Me encantaba bailar, patinar, jugar corriendo. Era muy activa.

Por supuesto, ya desde aquella noticia del colegio, mis padres se lo tomaron muy en serio y mi menú consistía, en un 60%, de pollo a la plancha con espinacas y, en el restante 40%, de diversos pescados, filetes a la plancha con todo tipo de verdes. En mi casa no se olió nunca una patata frita.

Me encantaba comer verduras, por supuesto. Pero había algo que fallaba, diría yo, ya que no bajaba de peso. Mejor dicho, estaba en constante efecto yo-yo.

Pero es que entonces yo vivía machacándome, pensando que era un fracaso y no conseguiría bajar de peso. Poco sabía yo por aquél entonces del papel que juegan las emociones en este tema.

Dejé que todos opinaran. Acepté miles de críticas y opiniones. Claro, tienen razón… pensaba. O, lo que es más fuerte si cabe… Tienen derecho de criticarme y/u opinar sobre mi físico.

Básicamente, yo me exponía. Estaba a merced de los bien o malintencionados comentarios de otras personas.

Podría contaros muchas anécdotas, pero voy al grano.

Como ya os he dicho en entradas anteriores, no se pierde peso privándonos de comer y forzándonos a hacer ejercicio.

No se pierde así.

Voy a explicarlo mejor:

Sí que se pierde peso así, ya que es matemático; cuando hay una menor ingesta de calorías, el cuerpo empieza a quemar las calorías almacenadas; cuando hay más deporte, el cuerpo quema más grasa. Es de lógica.

Es como decirle a alguien con depresión “Haz deporte todos los días, ya que sube los niveles de endorfina. Y también ríete mucho, todos los días, como si fuera una medicina”.

Son consejos útiles. Funcionan, si se los toma uno en serio. De hecho hay una meditación de Osho que consiste reír mucho, forzar la risa, nada más abrir los ojos por la mañana. Os la recomiendo, es muy difícil llevarla a cabo con constancia, pero es muy divertida. Pero, para una persona con depresión ¿son consejos sostenibles? Creo que estáis de acuerdo conmigo en que se debería profundizar más en un caso así.

Si uno se esfuerza mucho, dejará de comer, se privará. No será feliz, pero es por una buena causa, ¿verdad?

Si uno se esfuerza mucho, reirá. No será feliz, pero reirá y se acostumbrará a ello, hasta que le sea más fácil y natural hacerlo. No llegará a la raíz del problema, pero es mejor reír que llorar, ¿verdad?

Uno se puede forzar a hacer deporte, ya que quema grasa y produce endorfinas. Le costará la misma vida, pero se esforzará y se sobrepondrá. Haciendo un esfuerzo titánico saldrá de su casa y se dispondrá a cuidar de su cuerpo y mente como debería. !Es fácil,¿no?!

Claro que hay muchos casos en los que estas fórmulas funcionan. Pero…¿y los casos en los que no funcionan? Y en los casos en los que funcionan, ¿duran toda la vida?

¿Cuánto puede aguantar una persona haciendo lo que odia? Parece una prueba un tanto dura, una aproximación demasiado severa como para vivir toda una vida con ella.

Los que no conseguimos controlar lo que comemos, o controlar nuestras lágrimas o penas, los que no conseguimos hacer ejercicio por más que sepamos lo beneficioso que es….¡ya sabemos lo que somos!

Somos unos perezosos, golosos, no tenemos fuerza de voluntad, no tenemos amor propio, somos unos tristes. (léase con ironía)

“¿Qué se le va a hacer si fulano no escucha?”, “Mira que sabe que es por su bien…pero nada, no le pone remedio”, “No tiene autocontrol, le pierde comer”, “Es tan flojo que no se levanta ni para irse a la cama”, “Se pasa el día llorando…si trabajara en el campo ya verías cómo se le quitarían las tonterías”… puede que hayamos escuchado estas frases en más de una ocasión, normalmente provenientes de familiares y/o amigos que nos quieren. Se preocupan y se sienten frustrados cuando ven que no cambiamos y que ellos no pueden ayudarnos.

Porque nosotros no nos sentimos nunca así, ¿cierto? (léase con ironía)

Simplemente no queremos sentirnos mejor. (léase con ironía)

Hay demasiada carga emocional y psicológica detrás de este tipo de casos.

Lo primero que me gustaría decir es que “Cuidamos lo que amamos”. Después decir que “Si algo no te produce placer, no es sostenible”.

Como ya dije arriba, una de los problemas que yo tenía era que, si estaba gorda, no podía quererme. “Tengo un problema, tengo que arreglarlo para quererme”. El problema es que si “cuidamos lo que amamos” y yo no me amo…no hace falta ser un genio para averiguar qué pasa aquí. Si no me amo, no me voy a cuidar.

Si te privas constantemente de comer lo que te apetece, si fuerzas al cuerpo a hacer ejercicios que odia, entonces eres una persona con gran fuerza de voluntad. Te honras a tí mismo. Jodido, pero contento. ¿Y si le damos a la vuelta a la tortilla y nos planteamos que el ejercicio puede ser algo genial y algo que queramos hacer…y comer sano un hábito que adquirimos, aprendiendo sobre nutrición, sobre los alimentos que nos hacen bien y creamos unos hábitos sostenibles, no desde la imposición, sino desde el amor hacia nosotros mismos y la aceptación de lo que somos ahora?. Porque “si no te produce placer, no es sostenible”.

En resumen, ¿por qué en vez de declararnos en guerra contra un cuerpo que odiamos, empezamos a aceptarnos y querernos tal y como somos para comenzar a implementar hábitos que nos hagan sentir genial?

Un ejemplo de declararnos en guerra sería  “He ido al endocrino y me ha dicho que haga esta dieta y ejercicio todos los días. Va a ser duro pero sólo durará unos meses hasta que pierda los kilos que me sobran”

Esto implica: restricción/ imposición de una persona ajena a tí, ya que no confías en tí mismo/ no existe la búsqueda activa de lo que a tu cuerpo le sienta bien/ no crea hábitos saludables, sólo unos meses de castigo y luego vuelta a la “normalidad”

Un ejemplo de aceptarnos y querernos sería: “He ido al médico y tengo que perder peso, pero no voy a machacarme como siempre, ya que no me ha dado resultado en anteriores ocasiones. Voy a ahondar a ver qué me lleva a no tratar a mi cuerpo con respeto, a mimarlo, a moverlo haciendo deporte, a cuidarlo con comidas sanas…me pregunto cómo me siento al respecto y si puedo empezar a implementar hábitos saludables como meditar, hablarme con amabilidad, ser paciente conmigo mismo/a, y a escuchar lo que mi cuerpo me quiere decir”

Esto implica: no hay restricción, hay escucha/ hay inquietud y curiosidad por conocer qué le sienta bien a tu cuerpo y qué no/ crea hábitos saludables/ no hay castigo, hay perdón y aceptación de uno mismo para poder cambiar poco a poco y que los cambios duren toda la vida.

Ya hablé de Jon Gabriel:

https://artesanalocura.com/2015/05/16/el-metodo-jon-gabriel-para-bajar-de-peso/

Para perder de peso de forma que no volvamos a ponerlo tenemos que mirar hacia nuestro interior. Tenemos que ocuparnos del estrés (que produce grasa abdominal), tenemos que ocuparnos de nuestras emociones (que nos sabotean), tenemos que ocuparnos de nuestras creencias (que nos limitan, critican y minan nuestra confianza).

De lo último que nos tenemos que ocupar es de nuestro peso, ya que éste es una consecuencia de otros problemas más profundos.

Para mí el tapping ha sido una técnica que me ha llevado a momentos reveladores sobre el tema.

Por eso quiero dejaros este vídeo que he subtitulado. Es de Brad Yates, al que ya conoceréis de anteriores entradas.

Hay mucha más profundidad en este tema de la que se le reconoce en nuestra sociedad. Hay muchísimas cosas que se me han quedado en el tintero en esta entrada, pero no van a quedarse ahí. Próximamente subiré una entrevista del Tapping World Summit hecha a Jessica Ortner, que habla largo y tendido sobre el tema. Será muy interesante y reveladora. Pronto podréis leerla.

Hasta entonces,

Quereros, mimaros y cuidaros, como diría Brad Yates, en cuerpo, mente y alma.

-Rakubaba

Tapping en español

Muy buenas a tod@s

Hoy quiero dejaros un poco más de información sobre tapping. En este caso he descubierto a tres terapeutas, Marc CortadellesLuis Bueno y  Sophie da Costa.

Me encanta, en especial, la claridad que tiene la página web de Sophie da Costa:

http://tecnicasliberacionemocional.com/

En todos los enlaces encontraréis mucha información, vídeos gratis, imágenes de los puntos de tapping y demás material que os facilitará la comprensión y el uso de esta técnica, que abarca muchísimos y muy diversos aspectos.

En ellos encontraréis vídeos sobre temas tan variados como dejar de fumar, rutinas energéticas, quererse y aceptarse, intolerancias alimentarias, etc, al igual que información sobre los cursos que imparten, sesiones individuales en persona u online, meditaciones, y ¡mucho material gratuito! Eso siempre nos gusta.

Además de sus páginas web (a las que podéis acceder arriba, pinchando en sus respectivos nombres), os quiero dejar sus canales de Youtube:

https://www.youtube.com/user/lbuenobl?gl=ES&user=lbuenobl

https://www.youtube.com/channel/UC_AfxbN6omy-CDh0uom9pGg

https://www.youtube.com/user/terapeutaemocional

También los podéis encontrar en sus perfiles de Facebook:

https://www.facebook.com/LuisBuenoCoach

https://www.facebook.com/marc.cortadellesadzerias

https://www.facebook.com/sophie.dacosta.tapping

Realmente os recomiendo que os dejéis caer por esos lares. ¡Y que probéis el tapping! Por muchos ejemplos gratuitos que nos pongan por delante y por muchos testimonios que escuchemos, la única manera de ver si funciona o no es…¡probando!

Un abrazo a tod@s,

-Rakubaba

Sobre las audiciones y entrevistas de trabajo.

A muchos, al oír las palabras audición o entrevista de trabajo, se nos forma un nudo en la garganta, o en el estómago; puede que nos sintamos nerviosos, o experimentemos cualquier tipo de reacción negativa ante la mera idea de pasar una prueba.

Hoy os quiero dejar una ayuda, una técnica, un mecanismo para poder rebajar esa ansiedad ante la idea de enfrentarnos a un tribunal de cualquier tipo.

Gracias al magnífico Brad Yates, terapeuta de EFT o tapping, que está haciendo mi vida mucho más fácil y placentera, tengo permiso para compartir este vídeo suyo con vosotros. Le he añadido subtítulos.

Muchos de los que seguís el blog ya conoceréis el tapping. Para los que no, recomiendo que echéis un vistazo a las entradas anteriores, donde he estado subiendo traducciones de mucha información y mucho material sobre el tema.

Sin más dilación, vamos a ello. Os dejo en muy buenas manos:

Un abrazo,

-Rakubaba

Vídeos de Tapping

¡Muy buenas a tod@s!

Hoy os quiero dejar unos cuantos vídeos de EFT o tapping que he encontrado en Youtube.

Si os pasa como a mí, os parecerá mucho más cómodo y práctico ver vídeos o escuchar audios sobre el tema que leer un montón de artículos.

Entiendo que hay mucha gente a la que le pasa lo contrario, prefieren leer. Por eso he querido subir este post hoy con documentos gráficos, para que haya donde elegir.

Cada cierto tiempo iré subiendo vídeos y audios al blog, aparte de todas las traducciones que estoy haciendo.

Los vídeos de hoy son de Brad Yates. Ya hemos hablado de él en el blog. Brad es un practicante de tapping y, aparte de impartir clases, dar cursos y workshops, tiene un canal en Youtube donde sube vídeos haciendo tapping sobre muchos temas muy diversos; liberar miedos; dejar de sentir envidia; dormir mejor; eliminar la ansiedad, etc.

Su canal es:

https://www.youtube.com/user/eftwizard

Y aquí están los vídeos que han sido subtitulados en español hasta el momento:

Afirmaciones positivas

Permitir que ocurran grandes cosas

Despejar la rabia

Este último vídeo no es de Brad Yates. Se titula ¿Qué es EFT? Como está traducido al español he querido añadirlo. Por el momento no hay tanto material en nuestro idioma, y cada vídeo, artículo y/o audio que encuentro lo comparto.

¿Qué es EFT?

Estas traducciones son todas del canal de Youtube Elsy Bello Tv. Gracias a ella tenemos estas magníficas traducciones. Podéis visitarla aquí:

https://www.youtube.com/channel/UCJJjZTvdH_mKkEA9T72L75Q

Espero, como siempre, que os guste y sirva.

Un abrazo,

-Rakubaba

Del Trauma a la Curación

Esto que vais a leer a continuación es una traducción de la entrevista que Jessica Ortner hizo a la Dr. Lori Leyden titulada “Del Trauma a la Curación”

DEL TRAUMA A LA CURACIÓN:

EL POTENCIAL CURATIVO DEL TAPPING EN NUESTRAS VIDAS Y NUESTRO                                                                   MUNDO.

Hace bastantes años tuve el privilegio de ser invitada a un lugar muy remoto en Ruanda, un pequeñísimo e independiente país del este de África Central. Dudo mucho que ninguna persona blanca hubiera visitado el sitio que yo visité. Era un orfanato de 650 adolescentes cuyos padres habían sido asesinados en el genocidio de 1994. Cien de ellos eran los cabezas de familia, responsables de cuidar a otros huérfanos más jóvenes. Tenían entre 6 y 8 años cuando se les asignó esta responsabilidad. Estos dos grupos me llegaron al corazón. La primera experiencia que tuve con los huérfanos cabezas de familia fue que les pregunté de qué querían curarse y me contestaron cosas como “Curarme de la herida de haber sido violada; curarme de la pobreza; curarme de la desesperanza de ser huérfano/a; curarme de la desesperación de no tener un futuro…”

Al escuchar todas estas cosas, y sabiendo que no tendría la posibilidad de trabajar con todos y cada uno de estos jóvenes, más otros muchos que estaban fuera, de manera individual, sabía que hacer tapping y enseñarles a ellos cómo podían enseñar a los demás, era la solución correcta.

Así que empezamos a hacer tapping centrándonos en el dolor y las heridas de la violación; había 100 jóvenes  practicando tapping. Una gran quietud reinaba la habitación. En una escala subjetiva del 0 al 10, todo el mundo sentía que estaba entre un 8 y un 10, porque habían experimentado una violación en ellos mismos o porque conocían a alguien que la hubiera sufrido, a menudo un miembro cercano de su propia familia. En 20 minutos, literalmente, habían bajado dramáticamente y se encontraban entre el 0 y el 2. ¡Fue extraordinario!

Expresaron que aquella fue la primera vez que se habían sentido a salvo en su propio cuerpo. ¡Este es el poder del EFT-tapping!

¿Curamos nosotros esa herida de la violación? No, no lo creo. Pero ahora eran capaces de tener esas imágenes en la cabeza sin experimentar la reacción fisiológica en sus cuerpos. Y esta es la eficacia del tapping, especialmente bajo este tipo de circunstancias extraordinarias.

 -Cómo funciona el trauma

Estamos aprendiendo que el trauma produce una respuesta de “pelea, huída o congelación” en el cerebro, la cuál mantiene a las hormonas del estrés (como la adrenalina, el cortisol y los esteroides) corriendo por nuestro cuerpo. Estas son las hormonas que nos hacen estar en un contínuo estado de hiper vigilancia, y sentirnos ansiosos. Ellas proyectan esa cinta de imágenes, sonidos y pensamientos en bucle, como una película que se repite una y otra vez, una y otra vez.

Estamos familiarizados con el hecho de que la amígdala es donde se aloja la respuesta de “pelea o huída”; esa respuesta con la que nos encontramos cuando nos enfrentamos a factores de estrés del día a día o en situaciones de estrés extremo. Pero bajo las condiciones de un trauma, la amígdala se congela hasta que se produzca algún tipo de descarga somática.

Hay cuatro condiciones que constituyen un trauma:

– 1: algo altamente inesperado o impactante, como un accidente de coche.

– 2: una sensación de aislamiento, de que estás solo en esa experiencia.

– 3: una sensación de estar atrapado, sin recursos para escapar.

– 4: una sensación de amenaza de muerte, ya sea real o imaginada.

Cuando está presente cualquiera de estas condiciones, la amígdala se congela temporalmente para que puedas regresar a un cierto nivel de actividad y funcionamiento, pero cualquier tipo de estimulación sensorial, un pensamiento, sentimiento, sonido, gusto, roce, u olor puede desencadenar esa respuesta de congelación de nuevo.

Cuando nos encontramos en esa respuesta traumática, a menudo sin saber o comprender por qué, estamos disparando nuestros sistemas cerebrales reptilianos, esa parte de nuestro cerebro que, literalmente, sólo sabe cómo pararse y pelear, o congelarse, o huír. La única manera de liberar esta respuesta es mediante una estrategia o terapia que provea o facilite al cuerpo una descarga somática.

Ese concepto de sentirse emocionalmente secuestrado es uno que mucha gente ha experimentado. Ese sentimiento de que no hay salida, que no tienen ningún control cuando están en ese estado de pánico. Pero debes saber que hay esperanza.

La investigación científica muestra que cuando hacemos tapping en los puntos meridianos estamos mandando la señal al hipocampo de que es seguro tener esos recuerdos y sentimientos, y la amígdala se calma. De esta manera podremos seguir teniendo esa memoria y esos sentimientos, pero sin la respuesta fisiológica. Ya no tenemos que experimentar ese secuestro de nuestras emociones o de nuestro cuerpo, y podemos estar mucho más presentes en nuestras mentes, en nuestros corazones y en nuestros cuerpos en ese momento. Tenemos más recursos. Volvemos a la habilidad y capacidad de nuestras funciones cerebrales superiores.

                  -Curación

También enseño una práctica espiritual llamada “El Proceso de Curación”. Lo que he aprendido es que la mayoría de la gente piensa que la Gracia o la Curación se nos es otorgada de manera aleatoria. Puedes estar en un momento muy negro y no saber cuándo va a llegar la gracia, la luz. Puedes pasar largos periodos de silencio y no saber cuándo entrará esa gracia. No puedes programarla para cuando estés pasando momentos de dolor y de oscuridad. Simplemente, no puedes saber cuándo vendrá.

Pero lo que yo he notado desde mi experiencia personal, con mis propios traumas y mis momentos más oscuros, es que la Gracia vino a mí cuando dejé mi ego, cuando perdí esa sensación de control y me rendí de una manera sana. En el momento en que mi ego cedió, llegó la oportunidad para que mi corazón se abriera a la Gracia.

Lo que también he descubierto es que la Gracia aparece instantáneamente cuando nos encontramos en espacios de gratitud, amor, alegría y asombro. Y lo que la ciencia está demostrando, particularmente en el HeartMath Institute *, es que cuando estamos en esos lugares negativos y oscuros, estamos detonando nuestro cerebro reptiliano. Pero cuando estamos en lugares de nuestro corazón donde tenemos esos sentimientos más elevados que resuenan con gratitud, amor, alegría y asombro, estamos detonando nuestra región de la corteza prefrontal, que es donde se alojan los recursos de nuestras funciones cerebrales superiores. Es la casa de nuestros sentidos de transcendencia, intuición, creatividad y sabiduría interior. Y es en estos lugares donde creo que estamos abiertos a tener esos cambios significativos y milagros que aparecen para que nos curemos. Es ese sentido de conexión, de unidad, ese sentido de que “todo está bien”.

*HeartMath Institute en español:

http://www.healthmanaging.com/una-metodologia-exclusiva/la-coherencia-cardiaca-puerta-de-la-inteligencia-emocional/

Continuará…